Román Gubern

 El futuro ya ha comenzado.
Neofilia y globalización

Se revisa la evolución conceptual de algunos elementos que conforman el nuevo ecosistema de comunicación de masas, tales como globalización, brecha digital o cultura de masas. Se señalan algunos de los efectos de la sobreoferta informativa en Internet y se incide especialmente en el uso de imágenes digitales en el sistema audiovisual, sobre todo en las aplicaciones en el ámbito cinematográfico del fenómeno de la realidad virtual.              

  Narra un cuento de la cultura zen que un respetado maestro se encontró con su joven discípulo y éste le preguntó con ansiedad de neófito: «Maestro, ¿adónde vamos?». Y el maestro zen le respondió con calma: «Ya estamos». Este instructivo relato puede ser fácilmente aplicable a la pregunta acerca de cuándo entraremos en el futuro, pues hay que responder inmediatamente que ya hemos entrado en él, por muy cierta que sea la aseveración de que las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC) se hallan todavía en su etapa de Paleolítico Superior, aseveración que suscribo sin sombra de duda.

 Superación de la inercia neofóbica

Aunque nuestro hardware actual podrá parecer en la era de las computadoras cuánticas tan primitivo como a nosotros nos resultan hoy las redes de comunicación de la época de Graham Bell, lo cierto es que, en ese campo, el impulso neofílico ha ganado definitivamente la partida a la inercia neofóbica, lo que no era evidente en la época de Bell. Basta recordar que el primer uso del teléfono en Francia fue el Teatrófono, con su flujo monodireccional de música a los hogares y que, poco después, la mayor parte de las familias burguesas que disponían de un teléfono veían con pánico cómo la voz impúdica de algún jovenzuelo desvergonzado se colaba en sus casas sin su permiso para susurrar al oído de sus hijas quién sabe qué procacidades.

En aquella época estaba naciendo también la industria eléctrica, en gran parte gracias a la bombilla incandescente inventada por Edison y que estamos ya a punto de desahuciar por cara y contaminante.

En la actualidad, aproximadamente el sesenta por ciento del mercado mundial de la electrónica de consumo corresponde al sector audiovisual, con los videojuegos como producto estrella; una actividad que por aquel entonces estaba representada únicamente por el gramófono, otro invento del astuto empresario –más que bricoleur– Thomas Alvah Edison.

Los orígenes de la aldea global

Como toda historia tiene su prehistoria, lo mismo ocurre con la globalización. Hasta los colegiales saben que el proceso de globalización se inició cuando Cristóbal Colón se topó con alguna isla del mar Caribe en 1492, instaurando el primer eje de poder del Atlántico Norte. Este eje no fue oficializado hasta que en 1949 se creó, en plena Guerra Fría, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN, o NATO en inglés), que consolidó aquel eje como una estructura militarizada.

Cancelada la Guerra Fría, desde hace varias décadas el eje de poder de la globalización se ha desplazado del Atlántico al Pacífico, con las potencias tecnológicas de California, Japón, Corea del Sur, China (que acaba de cambiar su paradigma exportador basado en la cantidad, ya obsoleto, por otro presidido por la calidad), India, Singapur y Australia. En este contexto, nuestra vieja Europa tiende a ser cada vez más lo que Jorge Semprún denomina con agudeza y pertinencia ‘un balneario’.

Antes de que tal eje se consolidara, durante el barullo de los happy sixties, el ingenioso Marshall McLuhan acuñó la aplaudida expresión ‘aldea global’, que le vino inspirada por los satélites geoestacionarios de su época, pues por aquel entonces Internet todavía no había nacido. Esta expresión conoció una gran fortuna periodística y cuando falleció lady Diana Spencer en un accidente de automóvil en París, un periódico serio y respetado pudo publicar un artículo titulado impúdicamente Tragedia en la aldea global. Ya se ha explicado muchas veces que en las aldeas todo el mundo habla con todo el mundo, según un modelo de comunicación desjerarquizado y horizontal. Pero esto no ocurre en la famosa ‘aldea global’, donde los flujos de información del Norte inundan al Sur, mientras que el Sur a duras penas consigue hacer llegar sus flujos al Norte, debiendo añadirse que existe un Norte global, nacional, regional y local.

Ruptura con los esquemas tradicionales

Cuando se afirma que en Manhattan hay más teléfonos que en todo el continente africano se está hablando de un Norte y un Sur global, pero cuando se habla del centro urbano y de sus periferias degradadas estamos hablando de una asimetría local. Una de las consecuencias más perversas de tal asimetría es que el Sur se ve a sí mismo a través de los ojos del Norte, como ocurre cuando las televisiones globales informan a todo el mundo (entre ellos, a los africanos) de las guerras tribales en el África subsahariana. Por no hablar de la famosa brecha digital, a la que luego dedicaremos alguna atención.

Para ser justos, hay que añadir inmediatamente que este sólido esquema tradicional ha empezado a cuartearse. Tras el explosivo desencuentro entre el Islam radical y Occidente en septiembre de 2001, irrumpieron en la escena mediática dos televisiones globales árabes que no existían durante la Primera Guerra del Golfo: Al-Jezira y Al-Arabia. La primera, especialmente aguerrida, ha resultado incluso incómoda para los estados musulmanes más conservadores, como Arabia Saudí, y varios de sus corresponsales tanto en países occidentales como musulmanes han sido expulsados. Esta estridente disidencia de la monocultura occidental intentó ser contrarrestada por los aparatos norteamericanos oficiales de comunicación (léase la CIA) con la creación de la televisión global en lengua árabe Al-Urra (que significa La Libertad), con base en Virginia; pero no ha conseguido siquiera arañar las audiencias de aquellas emisoras genuinas. Entretanto, Al-Jezira ha dado el salto cualitativo que supone emitir también sus programas en lengua inglesa –es decir, la lengua de sus adversarios– e incluso ha fichado a estrellas mediáticas anglosajonas tan prestigiosas como David Frost.

Estos episodios de disidencia ideológica no desmienten la existencia de un Norte desarrollado y dominante y de un Sur precarizado y muchas veces sometido a un régimen neocolonial. En este Tercer Mundo, muchos habitantes analfabetos han saltado de una generación del tam-tam a la cultura de masas tecnificada occidental, específicamente a la radiofónica, a la televisiva y a la industria musical. Pero ése es otro problema, que afecta sobre todo a la configuración de sus imaginarios.

 La construcción de los imaginarios

Aunque Theodor Adorno y Max Horkheimer acuñaron, durante el fragor de la Segunda Guerra Mundial, la expresión ‘industrias culturales’ con connotaciones negativas, para expresar la sumisión de la cultura a los bajos intereses mercantiles de los tenderos, la historia ha retorcido su matriz semántica y, con el paso del tiempo, han llegado a ser bendecidas años después como benéficas ‘industrias sin chimeneas’ (es decir, no contaminantes).

Cuando Javier Solana fue ministro de Cultura del primer gobierno socialista, me tocó acompañarle como experto a Berlín, para participar en una reunión del Consejo de Europa sobre industrias culturales. En aquella Alemania –de la que habían huido Adorno y Horkheimer– las industrias culturales se habían convertido por entonces en una bendición de la humanidad, fuente de cultura, progreso y riqueza económica.

Un equívoco parecido ha ocurrido con la expresión ‘cultura de masas’ (masscult, en inglés) como expresión peyorativa o degradante. Se olvida que muchas novelas de Ernest Hemingway fueron best-sellers en su época, que Charles Chaplin gozó de una inmensa popularidad en la pantalla y que se han vendido en el mundo más grabaciones de Richard Wagner que de Madonna y más textos de Shakespeare que de Emilio Salgari. Estos casos evidencian la fragilidad de los criterios cuantitativos a la hora de medir los niveles cualitativos. Pero también es verdad que las telenovelas mexicanas suelen tener más audiencia que los libros de poesía. Es preciso, por lo tanto, manejar este asunto con gran prudencia.

Ciertamente, el vector cuantitativo desempeñó un papel importante en la reflexión pesimista de Adorno y Horkheimer acerca de la reducción de la cultura a la condición de mercancía. Pero, a la vez, la difusión de la cultura para las mayorías sociales ha sido un ideal persistente desde la Ilustración. En este punto, cuando Abraham Moles acuñó en la década de 1960 su célebre expresión ‘opulencia comunicacional’, oteando un futuro de plenitud informativa para la ciudadanía, no hacía más que inscribirse en esa tradición ilustrada.

Pero dicho esto, el horizonte –exaltado por algunos expertos– de la meta/mito de la llamada ‘sociedad de los quinientos canales’, a la que ya hemos llegado gracias a la televisión por cable, por satélite y por transmisión digital, suele desembocar en lo que Herbert Schiller definió ácidamente como «una gran variedad de lo mismo». La respuesta de la programación de pago, selectiva o elitista, no es una novedad. Cuando se habla de la autoprogramación del usuario, suele olvidarse que esa opción ya existía desde hacía muchos años en las librerías, en las tiendas de discos y en los teatros. De hecho, la autoprogramación soberana del usuario contribuye a consolidar y perpetuar la estratificación de la pirámide cultural y del gusto, reforzando la sociedad dual en este campo.

El proceso cíclico de las modas

De un modo esquemático, podemos clasificar las industrias culturales por su contenido, en industrias del conocimiento e industrias emocionales (vulgo entertainment); y desde el punto de vista del poder mediático, en industrias centrípetas (cuya capital es Hollywood) e industrias centrífugas (televisiones locales, videoarte, Internet, etc.). Pero tanto unas como otras suelen producir flujos heteróclitos de cataratas textuales, cuyo modelo más ejemplar lo suministra la programación televisiva.

En estos sistemas de comunicación monodireccional, un genotexto (o matriz arquetípica) origina numerosas variantes circunstanciales (o fenotextos). Un factor fundamental que explica la adicción –término preferible al barbarismo ‘fidelización’– del público a un programa, se basa en la ‘pedagogía de la rutina’ (fundamento de la ‘cultura ketchup’), a saber: el público suele pedir aquello que previamente se le ha acostumbrado a consumir. Pero esta ley tampoco supone un fatalismo determinista. En la historia de las modas culturales (y señaladamente en la moda vestimentaria) las rupturas practicadas por las élites para diferenciarse de lo común generan tendencias, de modo que el llamado efecto bandwagon hace que las mayorías se acaben sumando a la novedad liderada por las minorías, para no verse a sí mismas excluidas o anticuadas. Pero cuando la nueva moda se ha generalizado, otro impulso elitista rompe con la norma dominante e inicia una nueva tendencia.

En los medios de comunicación de masas, como la televisión, este fenómeno cíclico también se produce, pero más matizado, de modo que la hibridación suele primar sobre la innovación. Véase la génesis de “Operación Triunfo” y otros programas similares como síntesis híbrida de fórmulas tan consolidadas en las parrillas como el concurso, el espectáculo musical y el reality show.

Esta somera reflexión sería incompleta si no recordáramos también que la televisión constituye un púlpito que se disfraza de ventana (o una ventana que oculta un púlpito) y que esconde también una tienda que se dedica a vender audiencias, a las agencias de publicidad o a sus accionistas. Y está por ver hasta qué punto el tamaño del pastel publicitario o el apetito de los accionistas podrán soportar el crecimiento descontrolado de la oferta televisiva dentro de unas fronteras nacionales.

 Atrapados en la Red

Es conocida la defección de la juventud occidental hacia la prensa en soporte papel, las salas cinematográficas e incluso hacia la televisión, hasta el punto que desde hace algún tiempo se habla ya de una ‘generación postelevisiva’. Y esta evolución ha provocado a su vez una transformación en la escala de prioridades de la industria publicitaria.

La irrupción de Internet ha comportado, en efecto, unas mutaciones profundas en el paisaje mediático. Una estadística publicada a principios de 2007 ya acreditaba que el 67 por ciento de los jóvenes españoles era usuario de Internet y que entre los universitarios el porcentaje ascendía al 97 por ciento. Esta tasa elevada contrasta con el conjunto de la población española, cuyo volumen de usuarios de Internet no llegaba el año pasado al 50 por ciento, situándose detrás de los países europeos más desarrollados e incluso de Portugal, Eslovaquia y Estonia. Concordante con este bajo índice de usuarios, también la implantación de la Banda Ancha es todavía muy deficitaria en nuestro país.

 Brecha digital y globalización

Este panorama remite a la cuestión de la brecha digital, que suele estar determinada por tres factores: el nivel económico, el nivel educacional y la edad. Que la tasa de conexiones a Internet en África ascienda a poco más del 2 por ciento de la población es cosa que no debe sorprendernos. Y el panorama no es mucho más halagüeño en Haití o en Bolivia, revelando de paso que también es una falacia afirmar que Internet es un sistema global. Cuanto dijimos antes acerca de la brecha entre el Norte y el Sur es enteramente aplicable en este terreno, incluyendo el Norte y el Sur dentro de un territorio nacional. Esto ha dividido a la sociedad en insiders y outsiders, los segundos con menos formación, menos oportunidades laborales y menos ingresos económicos. Esta dicotomía se ha bautizado también como ‘inforricos’ e ‘infopobres’ y perpetúa el antiguo dictum norteamericano que asevera gráficamente que «si no estás dentro, estás fuera».

Pero la brecha digital se ha visto afectada también por un nuevo factor, a saber, por la rapidez del cambio tecnológico, que genera ansiedad y frustración entre los sectores menos jóvenes .

Como es sabido, Internet es un gran vertedero global de información, de buena y de mala calidad, con una ratio ruido/conocimiento muy alta. Hace años, Umberto Eco pudo calificar a la Red como una gran librería desordenada. Es cierto que desde entonces los sistemas buscadores se han perfeccionado notablemente, pero no hace mucho Jorge Wagensberg, hablando de este asunto, me decía todavía que «Internet es bueno para planear, pero es mucho menos bueno para aterrizar». Opinión perspicaz que comparto enteramente. Y puesto que la sobreoferta de información equivale en muchos aspectos a desinformación y entropía, el nuevo sistema revela que la vieja institución de los opinion leaders sigue vigente en la cultura del ciberespacio.

 Los líderes de opinión como reguladores del caos

Me referiré a la institución de los blogs, que en cierto modo son herederos tecnológicamente muy perfeccionados de los viejos periódicos murales (tazebaos) que florecieron durante la Revolución Cultural en China (1966-1969). Su enorme proliferación en el ciberespacio por obra de políticos, literatos, filósofos e incluso ciudadanos rasos requiere que alguien bien informado señale –en un medio menos denso o con información más escasa y selectiva– cuáles son los relevantes y que merecen especial atención por su contenido. Si un senador insulta al jefe de Estado en su blog, lo más probable es que la ciudadanía se entere de ello porque algún periódico o algún programa radiofónico informativo revele tal episodio. De modo que la institución de los ‘líderes de opinión’ no sólo no ha desaparecido en la era de Internet, sino que se ha hecho más necesaria que nunca, debido al extraordinario y frondoso volumen de información que se vierte en la Red, desconocido en épocas pasadas.

Las virtudes y los problemas inherentes al uso de Internet derivan, precisamente, de que se trata de un ágora planetaria desjerarquizada. Esa facilidad de acceso a su vertedero ciberespacial hace que en su seno se codeen, a un mismo nivel, las informaciones valiosas y los detritus semánticos. Episodios desapercibidos pueden ser revelados clamorosamente a través de Internet –como ocurrió con la relación sexual entre el presidente Bill Clinton y la becaria Monica Lewinsky– y entonces pueden agrandarse, ya fuera del ciberespacio, como una arrolladora bola de nieve que se desliza por una ladera.

En algunos de estos casos es pertinente referirse al famoso ‘efecto mariposa’ de la teoría del caos. O, empleando un símil acústico, a un efecto de multieco, que puede llegar a alcanzar una dimensión ensordecedora. Pero un efecto benéfico de este fenómeno puede favorecer a la cultura intersticial y minoritaria, a aquellos segmentos de la producción cultural desdeñados, por poco rentables, por las grandes instituciones dominantes. La afección a esta cultura intersticial por parte de comunidades virtuales o redes sociales puede permitir la consolidación de unas inmensas minorías transnacionales, interesadas por la obra de un poeta o de un videoartista que de otro modo habría pasado desapercibida.

 El fenómeno Second Life

Es cierto que, como ya hemos apuntado, los contenidos indiscriminados del ciberespacio pueden crear fenómenos paradójicos muy sorprendentes. Uno de los más llamativos, por su tan rápida expansión como declive, fue el fenómeno bautizado como Second Life, que nació en 2007 y prácticamente se disolvió a lo largo de 2009, con una cadencia propia de una moda vestimentaria frívola y pop . Me imagino que cualquier psiquiatra diagnosticaría a los clónicos virtuales que viven una existencia alternativa a la del sujeto que los ha creado o impulsado como un mecanismo imaginario de consolación, para poder ejecutar en la esfera virtual aquello que no les resulta posible en la real y vivir con ello una vida alternativa y feliz, desembarazada de las frustraciones de la vida real.

Muchas personas fabricaron sus ‘dobles felices’ para que evolucionaran en el subterráneo virtual del ciberespacio; y este fenómeno generó bastante literatura sorprendente, como la noticia de que la Royal Liverpool Philarmonic Orchestra daría un concierto en Second Life, o que en ese mundo virtual se prohibió en un cierto momento jugar a ser banqueros. Pero la noticia más polémica y desconcertante llegó cuando el doble virtual de Gaspar Llamazares, candidato de Izquierda Unida (IU) a la presidencia del Gobierno español, sacó en Second Life su mechero y prendió fuego a una foto de la familia real. El episodio levantó una polémica considerable y se especuló acerca de la relevancia jurídica y penal de aquel atentado virtual, hasta el punto de que la dirección de IU tuvo que difundir un comunicado en el que aseguró que la escena no pretendía «ser ofensiva contra nadie ni contra nada, sea una persona pública o una institución». Lo que habría que interpretar como si la transgresión –o descortesía– de Llamazares hacia la familia real la hubiera cometido únicamente su subconsciente.

Como antes dijimos, el espejismo de Second Life fue languideciendo a lo largo de 2009, mostrando su naturaleza de moda efímera, aunque no sin antes generar una réplica en el hermético universo de la República Popular China .

 Aplicaciones virtuales a las industrias musical y cinematográfica

Mucho más importante que este juguete virtual resultó la función de Internet como instrumento para descargar música o películas cinematográficas. En Estados Unidos, la venta de música on line superó en 2008 los mil millones de descargas legales, mientras se hundió simultáneamente el mercado de los CD ( 9). Y en España, la venta de música digital pasó de 17 millones de archivos en 2007 a 32 en 2008 (10). Un efecto paradójico de este auge ha sido la reactivación y revalorización de los conciertos “en vivo” (como si pudieran existir conciertos “en muerto”).

En la industria cinematográfica, en abril de 2008 las majors de Hollywood acordaron vender sus productos on line en la tienda iTunes de Apple el mismo día que salieran a la venta en soporte DVD, oferta que antes tardaba un mes en producirse. Esta iniciativa sugería que las majors asestaban un golpe bajo a las salas de exhibición, ya muy dañadas por la competencia del llamado ‘cine en el sofá’ (que sustituye a la butaca pública), precisamente en el momento en que Hollywood acababa de bendecir como propio el sistema Blu-Ray de alta definición de Sony, descartando la opción alternativa de Toshiba. La estrategia apostaba por la preferencia de los jóvenes por el canal on line, con una interfaz ubicua, lo que para las empresas productoras suponía, además, el ahorro de no tener que confeccionar un soporte físico para sus obras.

Con esta apuesta por la movilidad on line en detrimento de los soportes duros y del sedentarismo de los terminales, Time Warner estimó que podría triplicar sus ganancias en el sector. Y la alta definición del Blu-Ray quedaría circunscrita para las élites de alto poder adquisitivo. Está por ver si la catastrófica crisis económica que hoy vive el mundo afecta a alguna de las propuestas de esta profecía comercial.

 La imaginería digital

Este panorama de la tecnocultura contemporánea no sería razonablemente satisfactorio si no mencionáramos las imágenes digitales, mosaicos figurativos de naturaleza constructivista que hoy reinan de modo totalitario en nuestro ecosistema audiovisual, desde la publicidad a los videojuegos.

Las imágenes digitales –que, a diferencia de las imágenes analógicas, pueden mentir sin dejar cicatrices en sus soportes, invulnerabilidad que las hace congruentes con la ‘era de la sospecha’ de la posmodernidad– pueden ser de tres tipos: de función óptico-referencial (como los retratos y las imágenes documentales), de creación (mediante algoritmos de la maquina) y mixtas. Y las dos últimas pueden comparecer como simulaciones –del mundo real visible– o como quimeras –o fantasías ajenas al mundo real visible–.

Pero hay que tener en cuenta que la perfección de la tecnología permite crear quimeras que comparecen ante el espectador con el aspecto veridiccional de las simulaciones. Como señaló Jean Baudrillard (1995), las técnicas de producción virtual pueden cometer el crimen perfecto, pues su eficaz performatividad técnica puede asesinar la realidad y suplantarla, borrando a la vez las huellas de su crimen y de su suplantación.

De la combinación de estos diferentes tipos de imágenes surgen las llamadas hiperimágenes, que son collages o injertos icónicos de diferente naturaleza y que producen imágenes semióticamente promiscuas, muy utilizadas en las industrias del entretenimiento y la publicidad.

Siguiendo la terminología de Peirce, pueden combinarse diferentes imágenes indiciales (como en la práctica tradicional del fotomontaje), pero pueden yuxtaponerse imágenes indiciales con imágenes digitales de producción informática, como ocurría en Parque jurásico de Steven Spielberg (1993), película autorreflexiva que exponía las dificultades de un científico para crear dinosaurios a partir de su ADN fosilizado; una operación que aludía simbólicamente a la dificultad que tuvieron los ingenieros de Spielberg para hacer nacer en la pantalla unos dinosaurios que sólo existieron en la memoria de un ordenador y hacerles interactuar con actores vivos registrados con técnicas indiciales (un tercio del presupuesto de la película se gastó en la creación y animación de sus dinosaurios virtuales).

Y, finalmente, se pueden combinar imágenes digitales no indiciales entre sí, como ocurre en el género que todavía se denomina –de modo anacrónico– ‘dibujos animados’.

 Construcciones híbridas

Existen otros ejemplos llamativos de hibridación icónica. Valga el caso del cineasta argentino Leonardo Favio, quien realizó un extenso documental histórico-político titulado Perón, sinfonía de un sentimiento (2000), utilizando imágenes de noticiarios, documentales y fotos fijas; pero cuando se propuso mostrar episodios históricos de los que no existían imágenes, los reconstruyó digitalmente. ¿Puede seguir llamándose documental a esta construcción híbrida?

En el campo de la creatividad estética, el cineasta francés Eric Rohmer realizó un experimento innovador y notable, alejado de la rutina, al producir su película La inglesa y el duque (2001). Como la acción transcurría en la época de la Revolución Francesa, escaneó grabados y pinturas de aquella época que representaban paisajes, monumentos o palacios y los colocó como fondo ante el que actuaban los actores. De este modo efectuó una experiencia transgenérica que combinaba la pintura, el teatro y el cine, sin que ninguna de tales aportaciones perdiera su identidad al fundirse en la obra.

Una de las aplicaciones derivadas de la imaginería digital es la llamada Realidad Virtual (RV), expresión que constituye un oxímoron, pues lo real se opone a lo virtual. Desde el punto de vista de un sujeto observador, la RV puede comparecer como un paisaje exterior al sujeto, que lo contempla, por así decir, en tercera persona. El espectáculo cinematográfico constituye un buen caso de este tipo de fruición.

Pero la RV puede comparecer también para el sujeto como un entorno envolvente, como un entorno sintético de producción informática en tiempo real, como los de las cabinas virtuales para entrenar a pilotos de aviación sin riesgo, que constituyeron una de las primeras aplicaciones de esta técnica. En tal caso nos hallamos ante la llamada Realidad Virtual Inmersiva (RVI).

 Realidad Virtual Inmersiva (RVI)

Debemos añadir inmediatamente que en estos casos lo real no sólo parece real, sino que es real en su condición de virtual. Y en las modalidades de RVI más avanzadas, las simulaciones son polimodales, pues afectan a la percepción visual, a la cenestésica, a la cinestésica, a la acústica y a la táctil (mediante guantes especiales o datagloves), produciendo una ilusión integral de suplantación de la realidad desde el punto de vista sensorial.

Como aquí estamos privilegiando la dimensión icónica, vale la pena detenerse brevemente en la función de las pantallas de los dos monitores visuales que se integran en el casco que porta el sujeto de la RVI y que están colocadas ante ambos ojos. Estos dos monitores respetan dos principios fundamentales de la percepción humana, a saber, la visión binocular y la disparidad retiniana; es decir, cada ojo ve un panorama ligeramente distinto debido a su separación y al fundirse ambas imágenes distintas en el córtex visual producen la impresión de profundidad y de relieve. Pero no cumple otro factor que es inherente a la visión humana: la acomodación del cristalino del ojo a las diferentes distancias para enfocar las distintas profundidades (puesto que la imagen del monitor es plana), acomodación que sí tiene lugar, en cambio, cuando contemplamos un holograma.

Lo que percibe y lo que envuelve virtualmente al sujeto experimental de la RVI es un ciberespacio –término acuñado en 1984 por el novelista fatacientífico William Gibson, quien lo definió pertinentemente como «una alucinación consensuada»–. El ciberespacio, a pesar de su apariencia hiperrealista, es en realidad un espacio inmaterial, no euclidiano, sin extensión y abiótico. Por eso quienes se adentran en él son, en realidad, space-makers, gracias a su ortopedia tecnológica. Son portadores de una ilusión que viaja virtualmente con ellos.

Es cierto que el fenómeno de la RVI tiene muchos antecedentes míticos y literarios que abundaron en la confusión entre apariencia y existencia. Por ejemplo, la leyenda acerca del pintor chino recluido a la fuerza en el palacio del emperador para que sólo produjera obras para él, quien –para escapar de su prolongado encierro– pintó un día un paisaje, se introdujo en el cuadro y se alejó hacia su horizonte.

Ortega y Gasset se refirió también al inquietante y equívoco hiperrealismo de las figuras de los museos de cera: «Cuando las sentimos como seres vivos, nos burlan descubriendo su cadavérico secreto de muñecos, y si las vemos como ficciones parecen palpitar irritadas. No hay manera de reducirlas a meros objetos. Al mirarlas nos azora sospechar que son ellas quienes nos están mirando a nosotros».

Son famosos, por otra parte, los viajes de la emperatriz Catalina de Rusia, en compañía del príncipe Potemkin, quien le mostraba las nuevas obras públicas en construcción en los paisajes que recorrían, cuando en realidad eran sólo decorados que se desmontaban tan pronto como la emperatriz se había alejado del lugar. Y el genio de Borges ideó un cartógrafo chino que, incitado por el emperador a confeccionar un mapa cada vez más completo y preciso de su país, acabó por dibujar uno tan grande como su imperio. Ahora sabemos que la fantasía de Borges estuvo a punto de cumplirse por Hitler en su búnker de Berlín, pues cuanto más se acercaban las tropas soviéticas a la ciudad, exigía del servicio cartográfico mapas cada vez más precisos y de mayor escala, poniendo en serios apuros a sus dibujantes. Esta exigencia tenía su lógica militar en un mejor conocimiento de los accidentes del terreno, pero también es cierto que cuanto mayor fuera la escala, más lejano parecería el enemigo que se acercaba peligrosamente.

 La RVI como entretenimiento de masas

La RVI maximiza el efecto de ilusión referencial y culmina el proyecto de ilusión perspectivista forjado en el Renacimiento. A la ilusión de tridimensionalidad se añade el efecto decisivo de la eliminación del encuadre o marco de la imagen, la disolución del significante de demarcación que convierte en invisible a la interfaz y genera así un efecto de inmersión en la imagen.

Las industrias del espectáculo llevan tiempo especulando acerca de la explotación comercial de la RVI como entretenimiento de masas, en una era de declive social del espectáculo cinematográfico. En la sala de cine, una masa de espectadores aparece reunida físicamente y cohesionada emocionalmente, al compartir simultáneamente los mismos estímulos audiovisuales y el mismo imaginario. Pero en la experiencia de la RVI, el espectador, al penetrar con su casco visualizador en el ciberespacio, pasa a convertirse en espectador-operador-actor. Gracias a la estructura hipertextual del ciberespacio, si yo penetro en él junto a un amigo, yo puedo dirigirme a la izquierda y abrir una puerta que descubre un tesoro, mientras que mi amigo puede dirigirse a la derecha y abrir otra puerta que custodia un dragón.

De manera que la audiencia unitaria y cautiva de la sala de cine se descompone en itinerarios individuales diferenciados; por no mencionar la discrepancia entre la vivencia del tiempo continuo en contraste con la discontinuidad espacial tan frecuente en el cine, gracias al montaje y las elipsis. En tal experiencia, la sensorialidad prima sobre la narración, la mímesis sobre la diégesis y la sensación sobre la estructura.

En nuestra actual iconosfera expandida, vivimos en un universo regido por la intermedialidad de sus seis pantallas hegemónicas: la fundacional del cine (pantalla de reflexión), la de la televisión (primera pantalla emisora), la del ordenador, la del teléfono móvil, la de los videojuegos y la del iPhone, que interactúan entre sí. Y en esta iconosfera tejida por trasvases y sinergismos, las nuevas ciberestrellas están creando un nuevo Olimpo. Nacen en las novelas (como Harry Potter o El señor de los Anillos) y saltan pronto al cine, al DVD, a la televisión y a los videojuegos. O nacen en los videojuegos, como Lara Croft, y acaban encarnados en las pantallas de cine (en el cuerpo mortal de Angelina Jolie). Lástima que Jolie haya decidido que en el futuro sus desnudos serán injertos de cuerpos digitalizados de otras modelos anónimas.

 Lo viejo y lo nuevo

Como acabamos de ver, el ‘sinergismo’ y la ‘intermedialidad son dos conceptos clave en el nuevo ecosistema de la comunicación de masas y uno de los soportes esenciales de las estrategias de las corporaciones multimedia. Y en ese ecosistema, la vieja concepción de McLuhan, que percibía a los medios como extensiones del hombre, ha sido desbordada.

Ciertamente, podemos seguir afirmando que la radio es una prolongación del oído o la televisión un alargamiento de la vista, pero en muchos casos las tecnologías audiovisuales han dejado de ser prolongaciones de los sentidos o las facultades humanas para convertirse en verdaderas delegaciones de sus facultades. Considérese un instrumento típico de la ortopedia panóptica el caso de las cámaras automatizadas de videovigilancia, artefactos que suponen una visión sin sujeto, programadas a veces para determinadas respuestas (como activar fuentes de riego en caso de incendio o hacer sonar una sirena en caso de intrusión). Esta delegación de facultades, típica de una era que ha asistido a un desarrollo espectacular de la robótica, sustituye la participación humana por su suplencia vicarial.

Este diagnóstico contribuye a la visión ‘deshumanizada’ que muchos ciudadanos tienen de la actual revolución tecnológica. En otros casos, tal conciencia se eclipsa y, pese a que algunos psiquiatras nos han advertido contra una adicción denominada ‘infomanía’ –como la compulsión a consultar cada pocos minutos el correo electrónico–, el fenómeno de la ‘pantallización’ de la sociedad (basada en las seis pantallas que hemos enumerado en el apartado anterior) no parece suscitar especiales preocupaciones.

Sin embargo, los psicólogos han advertido de que la información interpersonal mediada por pantallas mutila cuatro quintas partes de la comunicación cara a cara (la comunicación gestual, el tono e inflexiones de la voz que pueden delatar una mentira, la mirada, los parpadeos, el rubor del rostro, el tacto, las feromonas…). Uno no puede dejar de pensar en aquella carta de Abraham Lincoln a un senador impertinente en la que le escribía: «Si estuviéramos cara a cara, ¿usted me diría lo mismo?». De manera que uno está en el derecho de sospechar que un rasgo de la actual sociedad tecnificada radica en que tenemos mucha información y poca comunicación.

Por eso Paul Virilio ha podido escribir que se progresa detectando los aspectos negativos o disfuncionales de cada nueva tecnología. Aunque siempre podremos desdramatizar este diagnóstico inquietante con aquella frase cínica que escribió hace muchos años Jacques Prévert para un personaje de Les enfants du paradis: «¿La novedad? La novedad es vieja como el mundo, amigo mío».

 

(de Revista Telos: http://www.telos.es/articuloAutorInvitado.asp?idarticulo=1&rev=79)

 …………….el resaltado es apunte de la cátedra………….

ROMÁN GUBERN GARRIGA-NOGUÉS (Barcelona, 8-8-1934), Doctor en Derecho por la Universidad Autónoma de Barcelona (1980), ha trabajado como investigador invitado en el Massachusetts Institute of Technology (1971-72) y ha sido profesor de Historia del Cine en la University of Southern California (Los Angeles) y el California Institute of Technology (Pasadena) (1975-77), además de la Venice International University (Italia, setiembre-diciembre de 1998) y fundador y director del Instituto Cervantes en Roma (1994-95). Desde 1983 es Catedrático de Comunicación Audiovisual en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona, de la que también ha sido Decano (1987-88). Desde 2004, tras su jubilación, ejerce como Catedrático Emérito en la misma institución y dirige el master de Documental Creativo de la misma institución (desde 1998). Ha sido presidente de la Asociación Española de Historiadores del Cine (1990-95) y de la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña, es miembro de la Association Française pour la Recherche sur l´Histoire du Cinéma, académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de España, de la Societat Catalana de Comunicació, del Patronato del Teatre Lliure de Barcelona, del Instituto Luís Buñuel (SGAE), de la Fundació Santiago Dexeus Font (Barcelona), de la New York Academy of Sciences, de la American Association for the Advancement of Science y del Comité de Honor de la International Association for Visual Semiotics. Miembro fundador de la Escuela de Comunicación y Diseño Eina (Barcelona) en 1967 y del Institut del Cinema Català en 1975. Ha pronunciado numerosas conferencias (en la Universidad de Harvard, el California Institute of Arts, la Universidad de Yale, la New York University, la Universidad París VIII, la Universidad La Sapienza de Roma, la Cinemateca de Helsinki, la Bienal de Venecia, etc.). Medalla de la Universidad Politécnica de Valencia en 1986, jurado de los Festivales de Cine de San Sebastián, Huelva, Valladolid, Las Palmas, Montpellier y Dijon (Francia), de la Bienal de Venecia en 1986 y presidente del jurado del festival de Mar del Plata en 2005, Oficial de la Ordre des Palmes Académiques (Francia, 1994), profesor honoris causa de la Universidad de Lima (1995) y medalla de la Asociación Española de Historiadores del Cine (2004).

 

11 comentarios to “Román Gubern”

  1. Ana Laura Bour - Fuc 2009 Says:

    En la sección del texto que habla sobre aplicaciones virtuales a las industrias musical y cinematográfica se toca el tema de la interacción virtual en la PC y más que nada con Internet como el nuevo “juguete virtual” que no solo paso a ser una nueva forma de expresión, comunicación de ideas o host de ideas al estilo “Blog”, doble forma de vida como en productos del estilo del “Second Life” o generador de modas sino también el nuevo sistema y Principal de consumo. Al existir tantas formas de truchar el método de conseguir los productos digitalizables de consumo como los dvds, libros, cds de música etcétera, varias personas se opusieron y lógicamente por perdidas millonarias ya que al existir estos métodos de consumo ilegal del material, decaían sus ventas y a su vez surgían cada vez más programas para compartir archivos de PC a PC facilitando el fraude. Ante esta nueva situación mundial irrevocable, varias personas inteligentes pensaron en un método para poder vender sus productos, como grupos de la industria musical pensaron en trasladar su método de venta al medio virtual logrando una mayor cantidad de ventas. Otro sistema que sería redituable para la industria cinematográfica, música o literario y que sería fácil de implementar, es el método de compra de videos online (sin el acceso a la descarga directa del archivo, evitando la copia) en el momento de estreno sin la necesidad de esperar su pasaje al material físico, ahorrándose inmensa cantidad de gastos y pudiendo ver o escuchar el material adquirido las veces que se quiera sin necesidad de ocupar espacio físico en disco duro, CD, DVD, etc.

  2. Sara Moncayo Says:

    Me parece que entre la generalidad de los diversos problemas tratados por Gubern, me llama la atencion las diversas formas en las que el ser humano se va alienando de los demas.
    Este fenomeno muy relacionado con la exigencia constante de estar comunicados con diversos lugares del mundo y a gran velocidad, es un fenomeno que a hecho que cada persona cree un mundo virtual, en el que nuestra casa es equivalente a una casilla de correo, en donde una reunion de amigos, es una cesion de chat.
    El arte siempre a sido un compañero de nuestra realidad y es un medio en el que se puede reflejar, criticar, detruir y reconstruir elementos de esta y como alternativa de ayuda a evitar estos diversos conflictos de Gubern, me parece que es importante rescatar el sentimiento de las personas hacia otras, utilizando la ciudad y el medio urbano para desarrollar estas propuestas, apelando al sentimiento colectivo que todos tenemos ante la frialdad.
    Para esto me interesaria sobre todo usar los medios virtuales para comunicar estas propuestas, formar grupos existentes en el ciberespacio, apelando a su forma fisica. Puede realizarse usando un programa diseñado para la red que seleccione aleatoriamente opciones que los usuarios propongan como actividad para realizar ese dia con el fin de tener contacto con un desconocido , el programa elegiria al azar una opcion diaria y la haria conocer a todos los integrantes. Por ejemplo: el dia de saludar a un extraño, o el dia de abrazar a un desconocido, o regalar algo a la primera persona que te cruces por la calle, el dia de contar un chiste o sonreir a la gente. Hay una infinidad de posibilidades para cada día, solo se necesita el elemento natural al ser humano: la creatividad.

  3. Manuel (Fuc) Says:

    “El nuevo ecosistema de comunicación de masas” es un fenomeno grande y novedoso. Su complejidad esta expuesta por muchos autores, como P.Dubois, Flusser, y Gubern en este caso. Esta claro que es necesario analizarlo y estudiarlo para comprender de que manera nos afecta cotidianamente. Sin embargo me parece que estamos demasiado sumergidos en el medio de este proceso como para tener concluciones claras. Afirmar que “uno está en el derecho de sospechar que un rasgo de la actual sociedad tecnificada radica en que tenemos mucha información y poca comunicación” puede ser demasiado prematuro. ¿Por que el transpasarse informacion a secas no es comunicarse? y aun más, todo acceso a cualquier informacion se hace por medio de una comunicacion, no existe la informacion pura. Diferenciar informacion de comunicacion es establecer una jerarquía, un juicio de valor en donde se condena el avance tecnologico como intrinsicamente malo. Este mismo tipo de pensamiento se repite: “Umberto Eco pudo calificar a la Red como una gran librería desordenada. Es cierto que desde entonces los sistemas buscadores se han perfeccionado notablemente, pero no hace mucho Jorge Wagensberg, hablando de este asunto, me decía todavía que «Internet es bueno para planear, pero es mucho menos bueno para aterrizar».” Quizas el problema no esta en internet, que supuestamente no permitiria “aterrizar”. Quizas el deseo mismo de aterrizar es no entender bien a internet, y no entender que su logica es la de planear.
    Creo que todavia es muy pronto para dar juicios de valor sobre los procesos que hoy atravezamos. Es importante tratar de entenderlos, pero entenderlos significa salir de la optica propia y pensar en el presente. Muchos de los conflictos que se le adjudican a la globalizacion no son conflicos verdaderos. Mas bien son las consecuencias de tratar de manejarse en el presente con herramientas y formas de pensar del pasado. Esto no quiere decir que todo cambio es necesariamente positivo. Lejos de eso. De lo que se trata es de no tratar de oponerse a la fuerza avallazadora de los hechos. “El nuevo ecosistema de comunicación de masas” llego para quedarse, y esta es la forma de comunicacion que hoy tenemos, no hay otra. A partir de aqui, es valido pensar como en este contexto se pueden solucionar problemas concretos. Y hay muchos casos que ilustran esta actitud pro-activa.
    -I tunes, en un aspecto comercial
    -Blender, como ejemplo de muchos softwares de open source, en aspectos creativos
    -Creative Commons, en cuanto a la distribucion de propiedad intelectual
    -blogbang, como ejemplo de nuevos modalidades de intercambio entre productores y creadores
    -PPC (pay per click)
    -Foros
    -Paginas de encuentros sociales, o de formacion de parejas.

  4. Ignacio Gáspari Says:

    Con respecto al texto de las aplicaciones virtuales a las industrias musical y cinematográfica que plantea el texto de Román Gubert, que profundiza el problema del exceso de la función de Internet como instrumento para descargar música o películas cinematográficas. No se me ocurre mejor solución que la de mejorar y establecer las leyes, tan precarias, que rigen el sistema de autor en el ciber espacio. Obviamente se entiende que no se va a poder multar o penar de alguna forma a todas las personas que diariamente descargan con tanta facilidad cualquier película, disco o canción, de un día para el oto con el simple hecho de escribir algunas leyes en papel. Para esto lo que se me ocurre es empezar modificando los programas mas utilizados para la descarga de estos archivos, como el Emule o el Ares, exigiéndoles que todos sus usuarios posean una cuenta a su nombre especificando un numero de cuenta bancaria y que de esta forma se les sea cobrado a un precio mínimo la descarga de estos archivos.
    Este se me ocurre que seria un muy buen paso para el comienzo de una reorganización del sistema comercial de Internet. Del cual se verían beneficiados no solo el autor sino las companias discográficas o cinematográficas, que se ahorrarían de la producción física de su producto.

  5. CAROLINA Says:

    En esta era en la que vivimos en donde el capitalismo ha llegado a un punto culminante y en donde la individualidad, la propiedad privada, la posecion de bienes, entre otras cosas, son cualidades basicas para vivir insertados en un sistema social, es realimente relevante la idea de una red anarquica como es la internet.
    Este espacio no pertenece a ninguna persona ni a ningun pais, es un espacio de acceso indiscriminado, todos somos libres de navegar, de interactuar, de mostrarse, de comunicar.
    Dubois en su texto “Maquinas de Imagen” traza ciertos ejes para hablar de las tecnicas y sus evoluciones, una de ellas es lo material/inmaterial y otra de es maquinismo/humanismo. Internet, si bien es un espacio virtual, por lo tanto inmaterial, es usado y no existiria sin sus usuarios. Si bien yo puedo concretar una cita virtualmente, tambien puedo a traves de este medio de comunicacion concretar encuentros en la vida real, por lo tanto una cosa no excluye a la otra, sino que lo inmaterial y lo material convive necesariamente en una relacion de dependencia mutua. Sin embargo, internet no deja de ser un universo inmaterial cada vez mas habitado y recurrido: se puede estudiar una carrera por internet, comprarse un auto, una casa, hacer amigos, tener relaciones sexuales, hacer una exposicion artistica. El mundo real esta tan atravesado por este medio que lo real/virtual queda casi confundido, fusionado. Lo mismo sucedo con lo maquinico y lo humano: dos personas se comunican, se hablan, se besan, se tocan pero a traves de un monitor, el hombre pasa a ser un monitor en exposicion, yo elijo que mostrar, como mostrar, como me voy a presentar ante los demas, me construyo una identidad que me represente en este mundo.
    Hay entonces un fuerte encuentro entre la vida real, las sensaciones, las emociones, la materia del mundo real con este otro mundo que no le pertenece a nadie y simultaneamente es de todos.
    Ahora, hay que preguntarse, como lo hacen tambien varios autores, que pasa con este exeso de comunicacion y virtualidad. Que pasa cuando en vez de ir al trabajo, de ir a la universidad, de encontrarnos a tomar un cafe, se produce otro tipo de encuentro con el otro? En que podria degenerar esta costumbre? Resulta algo contradictorio hablar de un punto culmine de globalizacion y de comunicacion con el otro cuando es este desborde de comunicacion el que trae cada vez mas dificultad en relacionarse cara a cara con ese otro detras del monitor. Sin embargo, el nivel expositivo que uno puede desarrollar en el mundo virtual es imposible de lograr en el mundo real: Si soy artista, por ejemplo mi obra la ve un japones, un canadiense, un africano, etc, sin ser un artista muy reconocido en mi pais.
    En fin, internet es un medio tan masivo y tan popular que podria ser una amenaza social en varios aspectos, pero es un medio clave para el desarrollo de nuestro tiempo y un lugar democratico mundialemnte, que creo, sirve de conector de gente, paises, empresas, artistas, etc.

  6. Andrea Sanchez FUC Says:

    El texto menciona la falta de innovacion en los medios de comunicacion de masas, como la television. Al parecer, hay una crisis de creatividad en las artes audiovisuales pero seria muy ingenuo pensar que el problema es ese unicamente; la falta de artistas con buenas ideas.
    Creo que, todo problema que quiera ser solucionado se le tiene que hacer un seguimiento, porque lo que debe ser resuelto en realidad, nunca es lo que se presenta a primera vista como problema.

    Uno de los focos del problema, como propone el texto, es que al público se le ha creado el habito de consumir cierto producto. Pero, porque se le acostumbro asi al publico? Obviamente porque el sistema actual vive del consumo masivo y de la velocidad. No le dan tiempo al consumidor de conocer el producto adquirido cuando ya le esta invitando a consumir el siguiente: el mas reciente.
    Ya que necesitan mantener el ritmo de oferta para funcionar, mutilan las necesidades humanas que requieren tiempo y que ademas generan individualidad, como crear; pensar. En medio de este mundo actual tan acelerado, no hay tiempo ni espacio para un proceso creativo y si existe, ningun medio lo enseñaria si no se ajusta a sus necesidades.

    Las necesidades de los medios no son innovar o mostrar arte, la intension es vender. Que solucion podria cambiar este panorama? Tal vez la educacion, la creacion de espacios limpios de la presion capitalista.
    es posible?

  7. Manuel (Fuc) Says:

    La crisis segun Albert Einstein

    ‘No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar ’superado’.

    Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla’.

    Albert Einstein

  8. Ana Laura Bour - Fuc 2009 Says:

    Como dice Carolina ciertamente el Internet es el nuevo medio de comunicación, de acceso y propiedad pública que se vuelve cada vez más utilizada en el mundo. El hecho de que este medio no esté en propiedad de nadie es lo que permite la manipulación y la formación del Internet día a día sin límites. Hoy día se sabe gracias a Internet World Stats que el número estimado de usuarios de Internet en el mundo es de 1.407.724.920. El sondeo se efectuó en Marzo de este año. Tomando en cuenta la población mundial total (6.676.120.288) significa que poco más de un 20% de las personas pueden acceder a Internet. Sin embargo este porcentaje es muchísimo más optimista que hace 3 o 4 años cuando el número de los usuarios de Internet a nivel global no llegaban a un 10%.
    El manejo de la PC y de Internet hoy día es tan necesario como saber utilizar una calculadora y hasta exigida como cualidad no excluyente en casi todas las áreas laborales.
    Es lógico que al ser un medio relativamente nuevo, haya generaciones anteriores que no puedan acceder a este medio como lo hacen las más nuevas generaciones que crecen con esta nueva modalidad de comunicación desde la niñez. Y en consecuencia tiene mayor sentido que surja una mayor cantidad de personas con nuevas ideas y capacidades para implementar en este medio, completando y extendiendo cada vez mas el desarrollo de este medio, convirtiéndolo en una expansión sin límites.

  9. Manuel (Fuc) Says:

    Nacho:
    Creo que esta en la propia naturaleza de internet saltear los obstaculos rigidos que se le imponen. Es un escurridizo. Siempre es un momento incomodo cuando estas navegando y te topas con que, para acceder a la informacion que estas buscando, tenes que pagar. Parece contrario a la naturaleza de internet. Por eso me parece que tratar de rigidizar la circulacion de informacion en internet es una tarea dificil, sino imposible. Sin embargo es verdad que la forma de promover la multimedia de los ultimos tiempos no es compatible con la escencia de internet.
    Quizas una alternativa a la problematica que vos planteas es, en vez de forzar internet a adoptar los antiguos codigos de distrubicion, es la hora de estos codigos de acomodarse a internet.
    Hay muchos ejemplos de distribuidores que estan tomando esta iniciativa. Si bien bajarse un disco pirata es muy sencillo, comprarlo por en itunes store directo desde el programa itunes es aun mas facil, y no necesariamente mas caro. se descarga directamente al programa, lista para ser escuchada. no hay problemas de formato ni de nombres de archivos. Este tipo de astucias son las que los productores y distribuidores pueden adoptar. Asi, en vez tratar de ir contra la corriente del internet, utilizan la potencia de internet para ir en su propia direccion.
    Otra opcion seria por ejemplo incluir a las companias de comunicaciones en el negocio. Son ellas las que mas se favorecen en el intercambio de informacion, ellas son las indispensables. Pero, si no fuese por youtube, emule, o taringa, muchos usuarios no pasarian tanto tiempo en internet. Quizas entonces en vez de demandar a Napster por distribuir el material, Metallica quizas podria haberle pedido una porcion de la torta a At&t o cualquier otro.
    Asi, muchas mas opciones.

  10. Sara Moncayo Says:

    Con respecto a los comentarios de todos, hay muchas cosas es las que comprato sus ideas sin embargo me gustaria agregrar algun pensamiento sobre lo tratado.
    Con respecto a lo que dijo Manu sobre la globalizacion y que muchos de los conflictos adjudicados a ésta son las consecuencias de tratar de manejarse en el presente con herramientas y formas de pensar del pasado. Con respecto a esto estoy de acuerdo siempre y cuando tenagamos cuidado, porque al dejar de lado nuestro pasado, dejamos tambien de lado parte de nuestra identidad, las cosas que nos distinguen y evitan el borramiento global al que nos exponemos. Esto no quiere decir que no sea obligacion de todos criticar el pasado,ni el presente ni planterase un futuro, siempre cuestionando, cambiando y modificando.
    Otro comentario que me gustaria agregar es sobre la problematica tratada por Nacho y Ana sobre la descarga de peliculas y otros productos. La conocida “pirateria” es un problema que tiene que ver tambien con la economia y las fuentes de empleo. Y sobre esto hay que pensar tambien en las miles de personas que alimentan a sus familias cada dia con lo que ganas de la venta ilegal de estos productos en las calles. Esto no significa que no sea un robo al esfuerzo y trabajo de los autores, pero es algo que se ha arraigado dentro del comportamiento social, como una fuente de empleo y supervivencia de miles de personas, por lo que me parece un problema mas profundo.

    Finalmente comparto el pensamiento de Andrea sobre la educacion como base indispensable de las personas para cuestionarse, para abrir la mente a cosas nuevas. Creo realmente que cada cosa que aprendemos, cada cosa que conocemos, que investigamos, se convierten en armas del pensamiento que nos defenderan al momento de tener que elegir.

  11. Andrea Sanchez FUC Says:

    Existen dos caras diferentes cuando hablamos de bajar musica o peliculas por internet.

    Por un lado, se podria decir que se esta desmeritando el trabajo de artistas quienes viven de sus obras. Este sistema devorador, no permite que demos el trabajo propio en ofrenda hacia los demas humanos. No permite que el panadero no cobre por su pan, o que el costurero no cobre por su ropa.
    El sistema de hoy nos da a escojer: vendes o no compras. Y si no compras, no comes, no duermes, no vives. Entonces tienes que escojer vender.

    Pero por otro lado, con programas que permiten bajar gratis musica y peliculas, se le esta dando acceso a muchas personas que no tienen los recursos economicos para comprarlas al precio que pone el mercado actual. Porque tendria una persona que tener una cuenta bancaria con dinero suficiente para poder escuchar una obra musical o ver un largometraje? La mayoria de personas no llegan a alimentar bien a su familia por falta de dinero, y mas encima esta bien hacerlos pagar por esta informacion? Nisiquiera seria hacerles pagar, sino negarselo absolutamente. Nisiquiera me parece suficiente con que sea gratis bajarlas por internet, porque la mayoria de la poblacion nisiquiera tiene acceso a internet.

    La solucion planteada por Ignasio al problema de la función de Internet como instrumento para descargar música o películas no me parece la mejor, porque ya es bastante dificil llegar a que la mayoria de la poblacion tenga acceso a internet como para ademas cobrar por cada cosa que quieras ver.

    Ademas el problema no me parece que sea que internet se use para descargar musica gratis. El problema es que sea la unica fuente para hacerlo y peor aun que se use solo para esto. Pienso que se deberia difundir y enseñar la cantidad de posibilidades que tenemos al usar internet.

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